EL PAISAJE Y EL CONFORT SE COMBINAN EN LAS PROPUESTAS HOTELERAS DE LOS VALLES CALCHAQUÍES

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Los hoteles de los Valles Calchaquíes de Salta son uno de los atractivos salientes de localidades como Cachi, Molinos, Cafayate, Angastaco, Payogasta y Guachipas, donde es posible disfrutar de bellezas como la Cuesta del Obispo, la Quebrada de los Cóndores o el parque nacional Los Cardones en un marco donde el confort se mezcla con las construcciones preincaicas y coloniales típicas de esta zona del noroeste.
Los hoteles de los Valles Calchaquíes ofrecen la posibilidad de descansar, de recorrer los mejores viñedos y bodegas de vinos de altura, de jugar al golf, de acceder a tratamientos de belleza y de conocer las mejores vistas de las serranías y los cursos de agua de la zona.
Además, en la mayoría de los casos cuentan con actividades y con atractivos temáticos destinados a un segmento particular de turistas, por lo cual muchos desarrollaron propuestas muy novedosas.
El ministro de Cultura y Turismo de Salta, Mariano Ovejero, señaló a Télam que “la infraestructura hotelera mejoró en los últimos cinco años” y afirmó que este crecimiento “fue de la mano de instalaciones más confortables y con servicios de calidad internacional”.
Ovejero destacó que esto fue posible “gracias al apoyo oficial y sobre todo por el esfuerzo de los inversores privados”.
Nicolás Cornejo, gerente de operaciones del Hotel y Spa La Merced del Alto, ubicado en las afueras de Cachi, sostuvo que “la tendencia es lograr espacios donde el silencio, la tranquilidad y la preponderancia de la belleza de los paisajes sean los principales atractivos”.
La Merced del Alto no cuenta con equipos de audio o televisores, una situación que según Cornejo “al principio parece rara pero que en pocos días permite que los turistas se relacionen mejor con el entorno”.
El hotel, con 12 habitaciones y vistas privilegiadas del Nevado de Cachi, ofrece distintos tratamientos de belleza facial y relax en su spa “y también servicios de internet, algo de lo que no pudimos prescindir”, se quejó Cornejo.
Jorge Fleming, gerente del hotel Hacienda del Molino, en Molinos, coincidió con este concepto y dijo que, además, “los turistas, sobre todo extranjeros, buscan servicios con un confort de avanzada pero que mantengan los rasgos y la esencia de la época colonial”.
El patio del molle, los gruesos muros de adobe, las rejas de hierro y los techos, construidos con algarrobo y cañizo, son los elementos que dejan percibir esos rasgos en el Hacienda del Molino, un espacio en el cual “los visitantes se pueden imaginar como fueron los encuentros de razas, de pueblos, de raíces y de sentidos que se dieron en estas calles que guardan parte de esa historia”, sostuvo Fleming.
El confort, la paz, el silencio y la tranquilidad y belleza de los Valles Calchaquíes se suman a algunos productos especiales desarrollados para atraer a más turistas.
El boutique hotel de lujo de Estancia Colomé, también en Molinos, ofrece un alto nivel de confort, servicios personalizados y actividades como visitas a la bodega Colomé, que forma parte del complejo, caminatas, cabalgatas o paseos en bicicleta y el James Turrell Museum, el primer museo a nivel mundial que muestra la obra de uno de los artistas contemporáneos dedicado íntegramente a la luz y al espacio.
Pedro Aquino, encargado del complejo hotelero donde conviven la bodega Colomé, el hotel y el museo, puntualizó que el objetivo “es atraer a los turistas que les gusta el arte y ofrecer algo distinto para que la estadía en este lugar resulte algo inolvidable no sólo por la calidad de los vinos y la belleza de los paisajes”.
El golf gana cada vez más adeptos entre los turistas, muchos de los cuales eligen sus lugares de hospedaje entre hoteles que cuentan con espacios para practicar este deporte.
El Grace Cafayate es un Hotel & Spa de lujo ubicado en la localidad del mismo nombre que cuenta con 52 habitaciones, un viñedo, villas independientes, gimnasio, un restaurante que ofrece cocina a la vista y 18 canchas de golf con un escenario natural increíble.
Felicitas Mendieta, manager general del establecimiento, destacó que “los primeros nueve hoyos se juegan hacia el oeste, hacia los viñedos, con el sol matutino a las espaldas, mientras que los hoyos de vuelta se juegan hacia el este, hacia los médanos, con un espectacular paisaje de cerros colorados iluminados por el sol de la tarde”.
Mendieta reconoció que “el segmento de los turistas que elige el golf como motivo de sus viajes crece con fuerza” y puntualizó que estos visitantes “son de buen poder adquisitivo, realizan gastos importantes y demandan servicios de alta calidad”.
Carlos Pérez, dueño del flamante Guachipas Golf Hotel Boutique, ubicado en ese pueblo y que tiene ocho habitaciones de 40 metros cuadrados cada una y una suite de 95 metros cuadrados, balcón y baño equipado con jacuzzi doble y un balcón de relax, manifestó que “este emprendimiento se basa en respetar los paisajes naturales y en lograr un integración entre los mismos, la construcción del hotel y los servicios de confort”.
“La idea es que los turistas se queden nueve días o más en el hotel para jugar los nueve hoyos que tiene la cancha, a través de cuyo recorrido se pueden disfrutar de las mejores vistas de las serranías y los valles de la zona”, remarcó Pérez.