El mercado internacional impulsó mejora en condiciones financieras

El Índice de Condiciones Financieras (ICF) mejoró 15.3 puntos para ubicarse en -69.6 puntos. Tanto el índice de condiciones locales como el internacional mejoraron en diciembre para generar la segunda suba consecutiva, que de todas maneras deja al índice en zona de stress. Sin embargo, el nivel de stress no se compara con el pico de la pandemia: en abril el ICF estuvo en -279.3. Comparado con el año anterior, el ICF muestra un deterioro marginal de menos de 8 puntos.

→ El subíndice de condiciones locales subió 4.3 puntos y se ubicó en -92.5, su vigésimo octavo mes consecutivo en terreno negativo. Su valor actual está 62.2 puntos por encima del piso de abril. Los únicos componentes que estuvieron en zona de confort en diciembre fueron “el riesgo de legislación”, y la liquidez de largo plazo del sistema financiero. De los ocho componentes en stress, los tres que más negativos estuvieron fueron el de brecha cambiaria, las expectativas de devaluación y la “confianza en los bancos” medida por el stock promedio de depósitos en moneda extranjera (que sin embargo mejoró en diciembre llegando al nivel más alto desde septiembre 2019). La brecha cambiaria, pese a ser una de las variables de stress, mejoró mucho y está en un valor mínimo desde julio. En total cinco de los diez componentes mejoraron y uno quedó estable comparado con noviembre. Mejoraron la brecha cambiaria, los depósitos en dólares, Merval en pesos, liquidez bancaria y el spread Badlar-tasa interbancaria. La inflación núcleo mensual fue el componente que más empeoró.

→ El subíndice de condiciones externas mejoró 11 puntos respecto a noviembre y se ubicó en 22.9 puntos, en terreno de confort por quinto mes consecutivo. Siete de los diez componentes mejoraron, y tres empeoraron. Las monedas emergentes y la volatilidad fueron los componentes que más ayudaron a la mejora del subíndice internacional. Los componentes que empeoraron lo hicieron muy marginalmente, pero se destacó el de la liquidez global medido por el “TED Spread”. El subíndice de condiciones externas tiene ocho componentes en terreno positivo (confort) y dos en negativo (stress moderado). Entre los primeros se destacan la liquidez global y el riesgo europeo y las monedas emergentes, mientras que en el segundo grupo resaltan las expectativas de inflación en EEUU (aunque crecieron, incidiendo positivamente ante el mayor nivel de actividad esperado) y la volatilidad de acciones medida por el índice VIX, que no obstante ha mejorado mucho en noviembre y diciembre.

(Fuente: IAEF)