EL FUROR POR EL ESQUÍ EN LA HOYA CONGREGA A 2.000 VISITANTES AL DÍA

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La buenas condiciones climáticas, con 50 y hasta 60 centímetros de nieve en sus 30 pistas, han despertado el furor de esquiadores y visitantes que en gran número, unos 2.000 por día, llegan al Centro de Alta Montaña La Hoya, en cercanías de la ciudad chubutense de Esquel, para participar de las diferentes actividades que ofrece el lugar, envueltos en el paisaje cordillerano.
La nieve virgen, seca, fría y con poca humedad que le otorga varios días de duración, está presente en el ocaso de esta temporada de invierno -se extiende entre junio y septiembre- para júbilo de los amantes del esquí, tanto profesional como amateur, el snowboard, y las caminatas con raquetas
Los paisajes de este centro de esquí se destacan por los colores que brindan las distintas gamas de verde de su vegetación y por su silencio, que facilita el contacto con la naturaleza.
“Este parque tiene la temporada de invierno más larga que el resto” porque “los cerros donde se desarrollan las pistas tienen mucha sombra, lo que hace que la nieve se derrita menos y tenga una excelente calidad casi hasta fines de octubre”, dijo a Télam el gerente de La Hoya, Diego Alonso.
Asimismo, la calidad de la nieve en primavera permite la práctica del esquí y el snowboard con ropas livianas, y según el secretario de Turismo de Esquel, Diego Lapenna, esta característica “hace que este parque sea diferente al resto”.
Los fuera de pista de este Centro de Alta Montaña permiten disfrutar de la sensación natural de deslizarse sobre terrenos con nieve virgen, sin el pisado que realizan las máquinas en las pistas.
Lapenna destacó que esta tendencia “está creciendo con fuerza entre los amantes del snowboard más exigentes, que cada vez se vuelcan más a nuestro centro de esquí”.
El zigzaguear entre las lengas de un inmenso bosque mientras se trazan las primeras huellas de un espacio de nieve virgen es otro de los atractivos de La Hoya, donde los esquiadores “se sienten libres y disfrutan como en ningún otro lugar de la naturaleza”, aseguró el intendente de Esquel, Sergio Ongarato.
Las personas que tengan limitaciones físicas pueden practicar el esquí adaptado, que ofrece varias medidas de seguridad extras que evitan accidentes, y aquellas que sufran afecciones motrices pueden disfrutar de la nieve a través de una silla bi-unique (nombre técnico), que sirve para esquiar sentado con dos esquíes que se adaptan a cualquier necesidad.
Los ciegos también pueden esquiar en La Hoya, donde hay un equipo especial de instructores y guías entrenados para transmitir las sensaciones que brindan la práctica de esta actividad y el contacto con la naturaleza.
Por su parte, las caminatas con raquetas por la nieve y las que se realizan a pie hacia el Bosque de Celso, que duran unas dos horas, son actividades especiales para el grupo familiar “porque no hace falta tener experiencia y tampoco hay que hacer esfuerzo físico para estar en contacto con un entorno increíble”, explicó Alonso.
La Hoya tiene uno de los mejores Snow Park de Sudamérica, que por su gran tamaño y por su ubicación permite que los amantes de este deporte accedan a excelentes vistas de Esquel cuando lo recorren.
Además cuenta con una nueva alternativa que es el esquí de travesía, una actividad que esta a cargo de guías especializados que permiten recorrer los sitios fuera de pistas de los cerros.
Lapenna subrayó que “esta actividad dura hasta cuatro horas y combina el esquí con el andinismo en un clima de pureza y tranquilidad”.
La cercana ciudad de Esquel es pionera en todo lo que tiene que ver con actividades de alta montaña, como lo refiere el intendente local que destacó que el Club Andino “fue fundado en 1952, al que se suma el Club Slalom, que desde hace 43 años promueve y fomenta la práctica de deportes de montaña y se anima a la innovación con disciplinas extremas que se van abriendo camino”.