El crédito del FMI sirve pero no asegura el Macri 2019

Alejandro Colle – Periodista y economista.-

Muchas versiones en el mercado y poca información. Algunas alentadas por el Gobierno, incluyendo al propio presidente Mauricio Macri, que anunció la inminencia del acuerdo stand by con el FMI. Otras, promocionadas desde el mercado, remarcando la nueva prosperidad que aguarda al país a partir de varios acontecimientos que se concentran en este mes: la recategorización de Argentina a país emergente; más el súbito interés de organismos multilaterales de crédito y fondos de inversión, entre otros, por asistir en la emergencia financiera, que hasta ahora costó más de u$s 11.000 millones de reservas y cuyos efectos en la economía real recién comienzan a percibirse, con más tasa de inflación y un menguado crecimiento, aunque se desconoce aún la profundidad del impacto.

Lo que transmite esta actitud es, por un lado, el nerviosismo oficial frente a un problema que había subestimado, tratando ahora de mostrar que existe un respaldo contundente del exterior al camino elegido por Cambiemos. Como si la eventual monetización de los apoyos cosechados por la política exterior fuera suficiente para restaurar una confianza severamente deteriorada, respecto de la capacidad de gestión de Cambiemos en la macroeconomía. Por otra parte, la lluvia de dólares que algunos pronostican desde el mercado, sugiere más necesidad de recuperar precios de activos, que resultaron severamente castigados desde que se profundizó la corrida cambiaria.

La crisis no está superada. Apenas está en un impasse. Hasta que las versiones se confirmen, o no, y lleguen los anuncios concretos.

El stand by del FMI: los técnicos de Hacienda están en Washington negociando las condicionalidades. Los requisitos para acceder a los créditos son hoy más simples, respecto de los anteriores stand by o acuerdos de facilidades ampliadas que negoció la Argentina. Seguramente incluirá el compromiso de bajar el déficit fiscal, el cuasifiscal, con un swap voluntario de Lebacs por títulos del Tesoro a mediano/largo plazo, y la reducción del déficit de la cuenta corriente del balance de pagos.

En cuanto a los recursos, es probable que parte del monto que se acuerde esté disponible de manera inmediata. Hubo mucha especulación respecto de la cifra. La realidad es que el país puede obtener hasta 5 veces su cuota en el FMI. La Argentina es socio pleno del Fondo, y en 2016 aumentó la cuota a 3.187,3 millones de DEGs (derechos especiales de giro). Traducido a dólares estadounidenses, como cada DEG cotiza en u$s 1,4271, esto significa que detrás del cristal hay un matafuegos de unos de u$s 22.500 millones.

Sin embargo, hay casos en los que ese límite general puede ser superado. Macri, en su carácter de presidente del G20, cuya asamblea anual se realizará este año en Buenos Aires, se encontrará con la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde este mes en la reunión del G7 en Charlevoix, Quebec. Ocasión para lograr el aval político de Washington y poder adelantar un anuncio.

El mercado considera que una cifra capaz de consolidar la tregua cambiaria debería superar los 30.000 millones de dólares. Con un desembolso inicial importante. Entre 7.000 y 10.000 millones.

La reunión del directorio, donde se tratará el caso argentino con las recomendaciones del staff, está prevista para el 15 de junio. Un dato a tener en cuenta: de los 24 integrantes del board, 16 representan a países miembros del G20 y sus votos suman aproximadamente 75% del total. Lo cual sugiere que no deberían aparecer obstáculos en el trámite burocrático.

Refuerzos: en forma paralela, las autoridades estuvieron negociando con otros organismos multilaterales de crédito para sumar apoyos a la emergencia. Participarían el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Corporación Andina de Fomento (CAF), hoy conocido como el Banco de Desarrollo de América latina. El financiamiento de estos bancos permitiría mostrar un paquete que comience con un tres, para el caso de que el stand by del Fondo no llegue a esa cifra. Jefatura de Gabinete confirmó que intentará revivir un swap de monedas con China por u$s 11.000 millones.

Los trascendidos mencionan, además, gestiones paralelas atribuidas al ministro de Finan-zas, Luis Caputo, para interesar a por lo menos un par de fondos de inversión para sumarse al pool de financiamiento. Y hasta circuló la insólita versión de un grupo de empresas dispuestas a hacer una vaquita solidaria bajo el presuntuoso título de “prés-tamo patriótico”.

Desde las mesas confían en que el MSCI definiría este mes la posible reclasificación de la Argentina, de mercado de fron-tera a mercado emergente. La fecha clave es el 20 de este mes. Morgan Stanley asigna una probabilidad de 66% a que se confirme el ascenso de catego-ría. Y estima que, de suceder, podría disparar un flujo de capitales de hasta u$s 3.500 millones a equities argentinos. Un mes de negocios (18 ruedas), según el volumen de operaciones promedio diario. Los papeles que se verían más favorecidos, de acuerdo al MS, serían los ADRs de bancos (Galicia, Banco Francés, Supervielle) y las empresas energéticas (Pampa, Edenor).

Es indudable que un contundente respaldo político y financiero externo puede tener un efecto balsámico inmediato en los mercados. La razón es que despe-jarían las dudas respecto de la posibilidad de cubrir las necesidades financie-ras para lo que queda del mandato de Cambiemos y quizás más allá.

Sin embargo, no puede afirmarse que ese efecto vaya a resultar duradero. Quedan varios interrogantes que se podrán despejar una vez conocida la letra chica del acuerdo y particularmente la posibilidad de que se pueda cumplir con las correcciones macroeconómicas comprometidas, sobre todo si implican recortes presupuestarios, cuya aceptación no será sencilla, ni política ni socialmente.

Todo en un marco de mayor inflación, no menor a 27% para este año y 19% para 2019, según el Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM) del BCRA. Menor actividad económica, con un crecimiento de apenas 1,3% en 2018. Mayor conflictividad gremial, a partir del desfasaje de los salarios respecto de los precios. Tasas de interés altísimas, que aún bajando se mantendrán arriba de 30%. Y un dólar estimado en 27,4 pesos para fin de año, cuya evolución difícilmente vuelva a distanciarse de la inflación.

La respuesta que persiguen en el mercado y en las empresas finalmente se reduce a si Macri será candidato en 2019 y si ganará la reelección presidencial. Al no existir una oferta competitiva entre la oposición, se percibe que una derrota de Cambiemos equivale a un regreso de la opción populista, asimilable a la vuelta del cristinismo en alguna de sus variantes siempre extremas, autoritarias e inconsistentes.

Desde Wall Street, recomiendan “seguir de cerca los acontecimientos políticos previos a las presidenciales.”

El último informe de IPSOS muestra que las cifras son más ajustadas luego de la crisis cambiaria. Revela que Macri “tiene 55% de probabilidades de ser reelecto” en octubre de 2019. En una nota publicada en Perfil, la directora de cuentas de la consultora, Brenda Lynch, revela que la aprobación de su gestión cayó a 41% y que para mejorar sus posibilidades, “debería lograr que más de la mitad de los argentinos considere buenos sus años de gobierno. La tendencia es a la baja desde noviembre del año pasado. Luego de las elecciones de medio término todas fueron malas noticias y mayo no fue la excepción. En el último informe vemos un fuerte descenso en todos los indicadores de evaluación de gestión: cayó 14 puntos la proporción de encuestados que consideran que Argentina está en la dirección correcta, nueve puntos la evaluación positiva de la economía y cinco puntos los que dicen que la economía mejorará en el futuro cercano. Con 37%, esas expectativas llegaron al mínimo histórico de la gestión Macri.”

En el mismo sentido, un estudio de la consultora Taquion a nivel nacional señala que “el Gobierno sigue perdiendo imagen y tiene 33,8% de imagen positiva. Además, 68,5% de los argentinos tiene poco o nada de confianza en el gobierno del presidente Macri, así como 53,4% cree que la crisis económica es responsabilidad del gobierno nacional, en tanto que 12,4% cree que es responsabilidad de la oposición. El 47,9% dice que el anuncio de pedido de ayuda (al FMI) empeoró su imagen del gobierno, solo 13,2% dice que la mejoró y 83,4 cree que está crisis le afectará a su vida cotidiana.”