EL CIRCUITO DE LOS VALLES CALCHAQUÍES DESLUMBRA POR SUS CERROS Y QUEBRADAS MULTICOLORES

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El circuito de los Valles Calchaquíes salteños, entre Cachi y Cafayate, deslumbra por los paisajes que brindan sus cerros y quebradas multicolores producto de movimientos geológicos modificados por el viento y el agua, y por sus pueblos, que con sus casas de adobe y paja reflejan los aspectos más salientes de la cultura preincaica y colonial.
El trayecto, que atraviesa en forma circular los Valles Calchaquíes y el Valle de Lerma, se puede iniciar en Cachi, que se caracteriza por sus paisajes teñidos de rojo por los cultivos de hortalizas, legumbres y pimientos.
El ministro de Cultura y Turismo de Salta, Mariano Ovejero, aseguró que este paisaje “combina con armonía los tonos verdes, cobrizos, marrones y azules de los asombrosos y elevados relieves de las formaciones rocosas de la zona”.
El pueblo, con sus calles angostas de piedra, sus casas de típico estilo colonial de madera de cardón, adobe y pisos rústicos, mantiene intactas sus costumbres ancestrales, entre las que se destacan los tejidos en telar, la fabricación de cerámicas y las comidas regionales.
El museo arqueológico Pío Pablo Díaz, con más de 5 mil piezas de la cultura aborigen, es el principal atractivo de esta población rodeada de montañas de más de 5.000 metros con sus picos nevados, entre los que sobresale el Nevado de Cachi.
El secretario de Turismo de Cachi, Iván Manrique, destacó que “las cumbres que rodean a Cachi, con un cielo siempre puro, son ideales para el montañismo y el senderismo”.
“La Iglesia, que fue declarada Monumento Histórico Nacional, es una muestra del trabajo de los antiguos artesanos sobre la porosa madera del cardón, con la cual están realizadas sus vigas, altares y confesionarios”, agregó Manrique.
El sitio arqueológico La Paya, a 12 kilómetros de Cachi, es otro lugar imperdible del circuito porque en un espacio de casi seis hectáreas todavía conserva las primeras construcciones de los incas.
El trayecto sigue en Seclantás, un pueblo de casas con frescas galerías, techos de caña cubiertos con tortas de barro y frentes impecables desarrollado a orillas del río Calchaquí en el que comienza el Camino de los Artesanos.
Este trayecto de casi 10 kilómetros permite disfrutar del trabajo de los tejedores y teleros, que se plasma en frazadas, telas, tapices, ponchos y que también se exhiben en un centro artesanal creado por ellos mismos.
La Laguna de Brealito, un espejo natural de agua producto de un deslizamiento de rocas que formó un dique hace unos 3.000 años, es un lugar ideal para la pesca deportiva ubicado a 22 kilómetros de Seclantás, en cuyas cercanías también se pueden ver algunas pinturas rupestres.
La continuidad del circuito de los Valles Calchaquíes marca la llegada a Molinos, un pueblo serrano cuyos atractivos más importantes son su antigua iglesia, que guarda los restos momificados del último gobernador realista de Salta, Nicolás Severo de Isasmendi, la Reserva de vicuñas y Asociación de Artesanos San Pedro Nolasco y el centro de interpretación Indalecio Gómez.
Las cabalgatas y el trekking, las visitas a las bodegas Tacuil, Amaicha y Colome, donde se encuentra el increíble James Turrell Museum, conocido como el museo de la luz, son otras opciones para los turistas que recorran esta parte de los Valles Calchaquíes.
El intendente de Molinos, Walter Chocobar, afirmó que “las visitas a las Ruinas Churcal y a los restos del Fuerte Tacuil, dos sitios arqueológicos que todavía guardan vestigios de la arquitecturas incaica y colonial, completan la lista de atractivos turísticos de la zona”.
El tramo que va entre Molinos y Cafayate se caracteriza por la espectacularidad de sus formaciones rocosas, entre las que se destacan las quebradas de las Conchas y las Flechas, La Garganta del Diablo, El Anfiteatro, El Sapo, El Fraile, El Obelisco y Los Castillos.
La Quebrada de las Conchas es un profundo cañón de areniscas multicolores erosionadas por el viento y el agua durante millones de años que supera los 1.500 metros de profundidad por donde corre el río Las Conchas.
“Este accidente geográfico separa a los Valles Calchaquíes del Valle de Lerma, pero también los une, ya que es una de las dos vías de comunicación entre ellos”, puntualizó Chocobar.
La Quebrada de las Flechas es una formación de rocas puntiagudas inclinadas que forman desfiladeros con paredes de 20 metros de altura que constituyen uno de los puntos turísticos más atractivos de la Ruta 40.
El recorrido por estas formaciones permite destacar los pasos Ventisquero de la Flecha, que asemejan a un glaciar petrificado de puntas agudas y que fue declarado Monumento Natural de Angastaco.
El Anfiteatro es una formación natural enclavada en una quebrada de casi mil metros que se caracteriza por tener una acústica similar a la de los grandes teatros del mundo.