EL ÁNGEL EXTERMINADOR Y LOS MONJES TRAPENSES CUSTODIAN LOS TESOROS TURÍSTICOS DE LA CIUDAD DE AZUL

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Inmensa, con sus 22 metros de altura, la monumental imagen del Ángel Exterminador, obra del controvertido arquitecto Francisco Salomone, y puerta de ingreso al cementerio local, conmueve al turista que llega a la ciudad bonaerense de Azul, a 299 kilómetros al sudoeste de la ciudad de Buenos Aires, pero lejos de intimidar, le invita a visitar esa urbe y descubrir sus secretos y atractivos.
Declarada ciudad en 1895, nació como tantas otras del territorio bonaerense sobre las bases de un fuerte bautizado San Serapio Mártir del Arroyo Azul, en 1832, hasta que de a poco fue transitando la historia que la llevó a adquirir pujanza y desarrollo.
Salomone, quien desarrolló su obra -calificada como futurista, estrambótica, geométrica y monumentalista- en varias ciudades de la provincia en los años 30 de la mano del entonces gobernador, Manuel Fresco, dejó su impronta en Azul no sólo en el cementerio, sino también en la plaza San Martín, epicentro de la ciudad.
Rodeada de los edificios más emblemáticos de la ciudad, la plaza presenta características destacadas, como el baldosado cuyo diseño responde a un criterio de doble simetría axial que combina líneas rectas y curvas en su trazado en tres colores.
La plaza diseñada en 1936 e inaugurada tres años después cuenta con un total de 48 bancos en 3 modelos conformados por piezas premoldeadas al igual que los dos modelos de las 34 farolas existentes.
El elemento central es una fuente de diseño geométrico que remata en el monumento al Libertador, reproducción del existente en Francia y construido para el centenario del fallecimiento del General San Martín.
En tanto, los espacios verdes están tratados con diversidad de recursos: copones, canteros con flores, caminos irregulares de granza con diseño orgánico y variedad de coníferas.
El espacio verde por excelencia de la ciudad es el Parque Sarmiento, tradicional paseo de los vecinos de la ciudad y atractivo turístico por excelencia, con 22 hectáreas de superficie y el diseño del paisajista Carlos Thays.
Ubicado a los márgenes del arroyo Azul, el Parque Sarmiento también tiene la huella del arquitecto Salomone, autor del pórtico principal al área en la intersección de la avenida Pellegrini y la calle Guamini.
Las dos columnas que se ubican a cada lado del ingreso alcanzan una altura de 35 metros, mientras que en el centro se encuentra un volumen de aproximadamente 6 metros de alto y un perfil en forma de estrella de cuatro puntas.
La estructura se asienta en un importante contrafrente hacia el interior y sirve como base para el mástil, el elemento de mayor altura, que mide aproximadamente 38 metros.
Además de contar con 250 especies arbóreas exóticas y arbustos ornamentales, el parque cuenta con un distinguido contenido escultórico de mármol de Carrara, el Patio Andaluz, la Isla de los Poetas, senderos interiores y otros atractivos admirados por los turistas.
Para realizar actividades recreativas, culturales y deportivas, a sólo 3 kilómetros del centro cívico se encuentra el balneario Almirante Brown, inaugurado en 1938 y puesto en valor en 2014, que cuenta con bares, restaurantes y fogones.
A unos 42 kilómetros del centro de la ciudad se encuentra una de los mayores atractivos de Azul: La Abadía Nuestra Señora de los Ángeles, un monasterio trapense de estilo medieval, sin ornamentaciones, con arcos de medio punto y ventanas circulares por donde la luz natural ilumina el templo principal, y que fue el primero en América Latina.
La historia de la Orden a la que pertenece se remonta al siglo XI, cuando en 1098 San Alberico, San Roberto y San Esteban fundan en Cistaux, Francia, una pequeña abadía donde retomar de forma estricta la Regla de San Benito.
Cinco siglos después de su fundación, en el monasterio de la Trappe, Francia, la congregación sufre una importante reforma fruto de la cual la Orden Cisterciense de la Estricta Observancia será conocida más comúnmente como Trapense.
En el monasterio de Azul los monjes trapenses oran, trabajan y brindan hospedaje a aquellos interesados en la realización de retiros espirituales.
Asimismo, elaboran miel, mermeladas, productos aromáticos y de herboristería, objetos artísticos, se dedican a la ganadería y a la producción láctea.
En las sierras que rodean al edificio medieval se pueden visitar el Cerro La Armonía y La Crespa, un parador donde descansar y apreciar el paisaje, un viejo dique, una moledora de piedra granítica, y la Estancia Los Ángeles.
Entre las variadas actividades que pueden practicarse, se destacan el turismo aventura, trekking, paseos, caminatas, mountain bike, cicloturismo, pesca, rappel, tirolesa o escalada en roca.