DIFUNDIRÁN EN JULIO LOS RESULTADOS DE UNA PRUEBA PILOTO DE EFICIENCIA ENERGÉTICA EN VIVIENDAS

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Los gobiernos nacional y de la provincia de Santa Fe darán a conocer a comienzos de julio los resultados de una prueba piloto de eficiencia energética, realizada durante abril pasado en 500 viviendas residenciales de la ciudad de Rosario.
De este modo, el Ministerio de Energía y Minería avanza en el objetivo de extender a los inmuebles el etiquetado de eficiencia energética que ya rige para los electrodomésticos, con miras a emular la normativa que está vigente en la Unión Europea desde 2013.
La iniciativa, impulsada por Energía y Minería y por un conjunto de organismos nacionales, apunta a etiquetar, clasificar y catalogar un inmueble en función de su eficiencia a nivel de su consumo energético.
“El objetivo es darle a la ciudadanía una herramienta de decisión a la hora de comprar, alquilar o construir un inmueble destinado a la vivienda, en relación con el grado de eficiencia energética”, dijeron a Télam funcionarios de la cartera que conduce Juan José Aranguren.
A mediano plazo las autoridades procuran la adopción de la “etiqueta energética” y su reconocimiento en el mercado inmobiliario y de la construcción, en todo el país y en todas sus formas y manifestaciones.
Los niveles de ahorro en países europeos rondan entre 40 y 50%, según el uso adecuado de distintos materiales, y en regiones como Cataluña el etiquetado abarca ya a 84% de los inmuebles.
Los objetivos del etiquetado en la Argentina se respaldarán en la estimación de consumo anual de energía primaria (kilovatios hora / metro cuadrado por año) y en la delimitación de los cuatro usos considerados: requerimientos de calefacción en invierno, refrigeración en verano, producción de ACS (agua caliente sanitaria) e iluminación.
Las actividades desarrolladas en Rosario no tienen aún valor legal, pero servirán para conocer cómo funciona el instrumento y ver qué problemas surgen durante el proceso de certificación.
Por lo pronto, se busca establecer un procedimiento escrito para dar transparencia, previsibilidad y trazabilidad al proceso, así como contar con una definición clara y precisa de las hipótesis de cálculo adoptadas.
La apuesta al etiquetado energético de las viviendas incluye, además del Ministerio de Energía y Minería, a la Secretaría de Energía de Santa Fe; el INTI (Instituto Nacional de Tecnología Industrial); el IRAM (Instituto Argentino de Normalización y Certificación); y el Instituto de Energía y Desarrollo Sustentable de la CNEA (Comisión Nacional de Energía Atómica).
A medida que avance el plan se requerirá su institucionalización a través de una normativa de alto rango (resolución, decreto, ley) y defina la autoridad de aplicación, que en principio radicaría en instancias provinciales y municipales.
Entre las características que determinarán la etiqueta se incluirán: climatizadores eficientes; coberturas envolventes y uso de fuentes renovables (energía solar o eólica).
En la etiqueta figurará la clase de vivienda (considerando letras desde la A hasta a la G), en función del valor del Indice de Prestaciones Energéticas (IPE) constatado por la autoridad de aplicación y por un plazo de validez determinado (que podría ser de 10 años).
Según evalúan los funcionarios nacionales, el instrumento podría tener una aplicación progresiva a partir de incentivos fiscales y crediticios de parte de todos los niveles del estado; de permisos o prohibiciones para edificaciones nuevas; o bien, de política tarifarias específicas.
La provincia de Santa Fe se propone como pionera en la materia a través de un proyecto de Ley de Certificación de Eficiencia Energética de Inmuebles Destinados a Vivienda, según el cual la etiqueta deberá ser solicitada para su presentación y registración en escrituras traslativas de dominio, a la vez que se prevé informar al Registro General de la Propiedad.