DE FACEBOOK A WHATSAPP: ASÍ ESTÁ CAMBIANDO LA FORMA EN QUE LA GENTE CONSUME NOTICIAS

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El uso de servicios de mensajería para consumir noticias aumentó durante el último año en detrimento de las redes sociales, con WhatsApp como principal candidato a destronar a Facebook, según una investigación en la que la televisión continúa como la principal fuente de información, pero sólo como parte de una mezcla mediática cotidiana.
El “Reporte de Noticias Digitales 2017”, elaborado en forma conjunta entre la Universidad de Oxford y el Reuters Institute, destaca que desde su primera edición hace seis años, en líneas generales el mayor cambio detectado fue el crecimiento en el acceso a las noticias a través de sitios de redes sociales, como Facebook y Twitter. Sin embargo, en la edición de este año se ve que WhatsApp se está convirtiendo en una de las formas predominantes para descubrir y discutir las noticias.
La investigación, realizada con encuestas a 71.805 personas en 36 países, muestra por ejemplo que en Estados Unidos el consumo de “noticias digitales” -es decir, la combinación de sitios informativos y redes sociales- supera al consumo de noticias por televisión -que, por separado, es el más elevado-. En ese país, el 51% de las personas se informa a través de medios sociales, una práctica que no excluye otras formas de informarse.
“La realidad es que, para la mayoría de nosotros, las redes sociales no son algo diferente, sino cada vez más sólo parte de la mezcla mediática cotidiana. Dos tercios de los usuarios de noticias de medios sociales en Estados Unidos también ven noticias por televisión (67%) y dos tercios también visitan sitios web o aplicaciones principales (66%) – un poco más que la población en general”, precisa la investigación.
Si bien advierte que no existe una tendencia universal y que las prácticas varían ampliamente entre los países, Facebook se mantiene como la red social predilecta para informarse, pero se observa un crecimiento del consumo de noticias a través de WhatsApp, que ya es la segunda elección para informarse en nueve de los 36 lugares y la tercera en otros cinco.
Entre los posibles motivos del crecimiento del servicio de chat, los autores señalan su seguridad, en particular la encriptación de extremo a extremo, que permite que los mensajes solo puedan ser vistos por quienes participan de la conversación y no por terceros (como gobiernos o empresas).
“Uno de los mayores crecimientos que hemos visto (del uso de WhatsApp) es en lugares como Turquía, donde es peligroso para las personas expresar opiniones antigubernamentales en redes abiertas como Facebook”, explicó uno de los autores, Nic Newman.
“Como resultado, la gente está usando grupos cerrados donde están más seguros de expresar sus puntos de vista”, agregó.
La aplicación de chat también se beneficia del hecho de que en gran parte de América Latina las redes móviles están ofreciendo un uso ilimitado de datos dentro del contrato telefónico, fomentando así su uso.
En tanto, desde la perspectiva de la plataforma, hay un reconocimiento creciente entre las personas de que los algoritmos de las redes sociales raramente son neutrales y no pueden lidiar con los matices y complejidades del mundo moderno.
Las “cámaras de eco” y las burbujas que generan los filtros “son sin duda reales para algunos”, mientras que las aplicaciones de mensajería como WhatsApp “son más privadas y tienen a no filtrar los contenidos”, detalla el reporte.
Las personas sienten que la combinación de una falta de reglas con algoritmos virales alientan la baja calidad de la información y la propagación de “noticias falsas”: solo un cuarto (24%) de los encuestados cree que las redes sociales separan de forma correcta la ficción de los hechos, algo que en los medios llega al 40%.
“La abundancia de contenidos en Internet, combinada con nuevas formas de distribución, ha contribuido a una crisis de confianza en el periodismo, donde es difícil distinguir hechos verificados de mentiras, ‘hechos alternativos’ o información que responde a agendas extremas”, señaló Newman.
La creciente desconfianza contagia directamente a los medios en general: sólo el 43% declaró que se podía confiar en las noticias, en comparación con el 50% del año pasado.
Distintos factores confluyeron el último año para horadar esta confianza, como la invasión de información falsa durante la campaña presidencial de los Estados Unidos y la desinformación en torno al Brexit.
“El reporte de este año se produce en medio de una intensa búsqueda de conciencia en la industria de noticias sobre noticias falsas, modelos comerciales fallidos y el poder de las plataformas”, reconoce el trabajo.
“Internet y las redes sociales pueden haber exacerbado la baja confianza y las ‘noticias falsas’, pero encontramos que en muchos países los motores subyacentes de la desconfianza se relacionan tanto con la polarización política profundamente arraigada y el sesgo de los medios de comunicación dominante”, precisa.