COREA DEL NORTE CRITICA LAS SANCIONES DE LA ONU Y AMENAZA CON REPRESALIAS CONTRA EEUU

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Corea del Norte criticó hoy las duras sanciones aprobadas por la ONU el sábado como castigo por sus ensayos de misiles y lanzó amenazas a Estados Unidos, principal impulsor de estas medidas que imponen más presión sobre la economía del hermético país.
En paralelo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump se comunicó con su par de Corea del Sur, Moon Jae-in, para analizar el impacto de las sanciones y profundizar su alianza para enfrentar a Pyongyang.
El gobierno de Kim Jong-un aseguró que está listo para hacer que Washington pague un precio “por su odioso crimen” contra la nación y el pueblo norcoreanos en un texto publicado por la agencia estatal de noticias KCNA dos días después de aprobarse las sanciones.
“Llevaremos a cabo una acción justa y decisiva (contra Estados Unidos) tal y como ya hemos advertido”, prosigue el documento, que considera que el castigo aprobado por el Consejo de Seguridad de la ONU constituye una violación de su soberanía y de su derecho al desarrollo.
“Mientras Estados Unidos siga manteniendo su política hostil y su chantaje atómico… no nos moveremos ni un ápice del camino marcado para fortalecer nuestro poder nuclear”, añade.
Corea del Norte defiende que su programa nuclear y de misiles pretende solamente disuadir a Estados Unidos, país con el que se mantiene técnicamente en guerra desde más de 60 años, de una invasión.
Washington realizó en los últimos meses demostraciones de fuerzas en el mar de Corea que incluyeron el despliegue de un portaaviones, un submarino nuclear y más recientemente, hace una semanas, el envío de dos aviones bombarderos, lo que sumado a las declaraciones vertidas por Trump, hacen temer la posibilidad de un ataque preventivo.
Este escenario no privó a Corea del Norte de continuar con los ensayos que provocaron las sanciones ordenadas por la ONU el sábado pasado.
En rigor, las medidas adoptadas por este organismo, son una respuesta al primer misil balístico intercontinental (ICBM) que lanzó en su historia Pyongyang el pasado 4 de julio, un hito armamentístico al que le ha seguido el lanzamiento de un segundo proyectil de este tipo disparado el 28 de julio.
Aunque la mayoría de expertos considera que Corea del Norte carece aún de tecnologías clave para lanzar un ataque nuclear, estos últimos misiles norcoreanos demuestran capacidad para alcanzar territorio estadounidense y subrayan los importantes y rápidos avances militares del régimen en los últimos años.
Los quince países del Consejo de Seguridad adoptaron por unanimidad el sábado una resolución que llevó un mes de negociaciones, y que reduce hasta en 1.000 millones de dólares al año los ingresos que el régimen de Pyongyang obtiene con sus exportaciones.
El texto incluye el veto a las exportaciones de carbón de Corea del Norte, que le supondrán al país una pérdida de 401 millones de dólares al año; de hierro (250 millones); plomo (110 millones) y mariscos (300 millones), entre otras medidas contra empresas y entidades que apoyen los programas armamentísticos del país.
A las sanciones de la ONU, se suma que los países del sudeste asiático que integran la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN), que sesiona hasta hoy en la capital de Filipinas, rechazaron la posición norcoreana, informó la agencia de noticias EFE.
Allí, el ministro de Relaciones Exteriores de Filipinas, Alan Peter Cayetano, que oficia como canciller de turno de la ASEAN, se reunió hoy con su par norcoreano, Ri Yong-ho, para “transmitir formalmente la postura” del organismo regional sobre el conflicto en la península de Corea.
La ASEAN ya oficializó previamente su postura sobre el asunto mediante un comunicado, en el que expresó su “fuerte preocupación por la escalada de tensión en la península coreana” y acusó a Pyongyang de “amenazar seriamente la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y en el mundo”.
En el marco de esa reunión, los cancilleres de Estados Unidos y China, Rex Tillerson y Wang Yi, se mostraron juntos para aumentar la presión sobre Pyongyang, luego de semana en los que la relación entre ambos países estuvo tensionada por el reclamo de Washington para que Beijing endurezca su posición con el gobierno de KIm.
La situación es tan tensa que un breve intercambio cordial de palabras entre el canciller norcoreano y su par surcoreana, en el marco del encuentro, concitó por un instante la atención de toda la prensa mundial.
Hoy por la mañana, los presidentes de Corea del Sur y Estados Unidos, Moon Jae-in y Donald Trump, mantuvieron una conversación telefónica en la que valoraron positivamente las nuevas sanciones.
Durante el intercambio telefónico Moon le dijo a Trump que el paquete aprobado de manera unánime por el Consejo de Seguridad constituye un hecho “sin precedentes”, según recogió un comunicado remitido por la oficina presidencial surcoreana.
Moon expresó su deseo de que este nuevo conjunto de medidas de la ONU, que impone vetos sustanciales sobre varios sectores de la economía norcoreana, pueda “servir de catalizador para un cambio de actitud de Corea del Norte”.
Trump consideró, por su parte, como un “cambio importante” el que se adoptaran estas sanciones “contundentes y exhaustivas” de manera unánime y subrayó los votos a favor de China y Rusia (los dos miembros permanentes del Consejo de Seguridad más cercanos a Corea del Norte).
Las continuas pruebas de armas que Corea del Norte ha venido realizando desde principios de año han incrementado la tensión en torno a la península coreana y endurecido el tono de la Casa Blanca desde la llegada de Trump, cuya administración ha sugerido la posibilidad de realizar un ataque preventivo contra el sector comunista del dividido país.