CONFIRMAN SANCIÓN ECONÓMICA A LA FIRMA FALABELLA

34

La Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal ratificó la multa que la Dirección Nacional de Comercio Interior (DNCI) le impuso a la cadena comercial Falabella S.A, por haber publicado avisos en infracción a la ley de Lealtad Comercial.
La Sala I de la Cámara rechazó el recurso de apelación que la firma Falabella S.A. presentó contra la multa de 75.000 pesos que la DNCI le aplicó, por publicar en agosto de 2012 en un diario de distribución a nivel nacional un aviso de venta de artículos sin indicar su lugar de origen.
La Dirección de Lealtad Comercial constató que en ese aviso Falabella CRM ofrecía hasta “en 18 cuotas sin interés”, colchones, sommiers, muebles de living, comedor, dormitorio y oficina.
La empresa presentó el recurso contra la sanción argumentado que la postura de la DNCI fue “rigurosa” porque el país de origen de los productos “fue indicado en forma fehaciente e inequívoca con la utilización de la bandera argentina” y, argumentó, no se causó perjuicio ni daño a los consumidores.
Pero la Sala I de la Cámara afirmó que “las normas aplicables son claras en su texto y no contemplan ningún tipo de excepción”, y que como “se trata de la publicidad voluntaria de bienes y/o servicios dirigidos a potenciales consumidores”, quien realiza la oferta debe ajustarse a las exigencias y prescripciones vigentes.
En su fallo, el tribunal señaló que “la regulación de la actividad publicitaria persigue la finalidad de tutelar el derecho del consumidor a una información adecuada y veraz reconocido por la Constitución Nacional en el artículo 42”.
Los camaristas Carlos Grecco, Clara Do Pico y Rodolfo Facio recalcaron, además, que no se requiere de la producción de un daño concreto ya que “la sola verificación de la omisión de la conducta impuesta en las normas invocadas por la DNCI, es motivo suficiente para hacer nacer la responsabilidad”.
Sobre el monto de la multa, los camaristas concluyeron que no fue arbitrario, al ponderar circunstancias como la actividad que desarrolla la infractora, su posición en el mercado, el medio de difusión empleado -una página completa en el diario Clarín- y el “llamativo diseño” de la publicidad, con imágenes de los productos ofrecidos.