CON MÁS 30.000 PIEZAS, EL MUSEO DE INFORMÁTICA DE ARGENTINA ES EL SEGUNDO MÁS GRANDE TRAS EL DE SILICON VALLEY

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Desde una calculadora mecánica de 1876 hasta una computadora iMac Pro, más de 30.000 piezas constituyen la colección del Museo de Informática de la República Argentina, ubicado en la Ciudad de Buenos Aires, que ofrece visitas interactivas a la comunidad y representa a nivel mundial el segundo a nivel patrimonial después del de Silicon Valley, destacó su fundador en una entrevista con Télam.
“Empezamos con dos computadoras, una IBM y una Apple, y llegamos a tener casi 1.600 máquinas en casa. Hoy sumamos alrededor de 30.000 piezas”, contó a Télam Carlos Chiodini, quien junto con su esposa, Alicia Murchio, fundó en 2010 este museo que funciona como parte de una fundación.
Una vidriera que exhibe los más atractivos tipos de televisores que existían en los ’70 y ’80, entre los que hay uno que se encierra con un casco de moto y otro que se convierte en pirámide, son un foco de mirada inevitable para aquellos que pasen por la calle Marcelo T. de Alvear al 740, y tal vez quieran entrar a conocer las maravillas informáticas de este espacio único, que por la calidad que mantienen sus piezas parece la escenografía de una película de ciencia ficción.
Pero los visitantes no solo podrán ver las piezas, sino también interactuar con las máquinas, en especial con las antiguas consolas de videojuegos, como la clásica Pong. O recorrer en una especie de escalera del tiempo el primer modelo de celular tipo “ladrillo” hasta el actual iPhone 5.
“También tenemos una réplica en tamaño real y funcional de la Ferrary Mercury II, la primera computadora que se instaló en Argentina con fines educativos, con 18 metros de largo y 8.000 válvulas, resultado de un trabajo de cinco años”, remarcó Chiodini.
Docente y coleccionador, este hombre comenzó recolectando las piezas para explicarle a sus alumnos cómo funcionaban las antiguas máquinas para hacer planillas de cálculos.
“Ahí comienza la gran colección, hasta que el espacio en mi casa se hace chico. Por eso decidimos junto con mi esposa hacer una fundación y crear el Museo de Informática de la República Argentina. Los trámites los empezamos en 2007 y fuimos fundación en 2010”, recordó.
Hoy, su sueño es tan real como digno de orgullo: “En el mundo existen solamente cinco museos que se dedican de forma exclusiva a la informática y están ubicados en Argentina, Estados Unidos, Alemania, España e Inglaterra”, resaltó.
Además, por la cantidad de piezas que suma y el interés que ostentan, a nivel patrimonial el “Museo de Informática de la República Argentina se ubica en segundo lugar luego del de Silicon Valley, el Computer History Museum, que es el más grande del mundo”, explicó Chiodini.
Con un promedio de visitas que va de entre 700 a 800 personas por semana, una de las situaciones interesantes que suceden dentro del museo son las “interacciones entre un padre con su hijo, o un abuelo con su nieto. Porque el padre le puede mostrar al hijo lo que usaba y este aprende. Mientras que el hijo le puede mostrar al padre lo que él usa y el padre aprende”, contó.
“Un día también pasó que un nene estaba usando los controles de videojuegos de una consola Pong, una perilla redonda que uno tiene que girar, y lo hacía levantándolos porque pensaba que la pelotita se iba a mover de esa forma, como los juegos actuales. Y el padre le explicaba cuál era la manera correcta”, recordó.
En este sentido, dijo que “los chicos, a pesar de tener ahora consolas y juegos maravillosos y muy definidos, se divierten jugando con jueguitos que es un pixel grandote porque es algo nuevo para ellos”.
La institución está abierta al público en general los viernes y sábados de 16 a 20, con un bono contribución. Mientras que durante la semana, recibe grupos de colegios, universidades o centros de jubilados, todos ellos con entrada gratuita y cita previa.
“Hoy el museo necesita mecenas para contar con un sostén. Pero también es necesario destacar que recibimos apoyo, que no es estrictamente económico, como el que nos da Google -como hace con otras ONGs- con la difusión de nuestra web (http://museodeinformatica.org.ar/)”, señaló.
Más allá de la exhibición, el museo brinda capacitación gratuita del paquete ofimático a lo que llaman “el grupo Grey Power, que son personas de entre 45 años y la jubilación”, contó su fundador.
Asimismo, tienen convenios con universidades, entre las cuales está la Universidad del Museo Social Argentino, donde se da la carrera de Restauración, Conservación y Museología.
“Eso es porque ingresamos un nuevo artículo a la parte museológica, que es plásticos y materiales derivados. Entonces la universidad nos manda a sus estudiantes para que hagan en el museo las prácticas pre-profesionales. Así logramos un método que es el blanqueamiento del plástico amarillo y alcanzamos calidad de exhibición”, informó.
Respecto del tema del reciclado, Chiodini especificó que si bien la institución no tiene planta, trabaja a la par con los grandes equipos para restaurarlos: “Un equipo antiguo puede contaminar hasta mil veces más que un equipo moderno. El museo al restaurar estos equipos quita una gran cantidad de contaminante. Así intentamos que todo lo que llega a la fundación pase a centros de reciclado homologados”, indicó.
“Los visitantes se van muy contentos y agradecidos por lo que hay. Y lo que nos da orgullo es que nos feliciten por nuestro trabajo”, concluyó.