Cómo volver a ganar un Mundial (también en Economía)

Alejandro Colle – Periodista y Economista

Argentina fue campeón del Mundo dos veces. En fútbol, ganó los mundiales de 1978 y 1986. Y en 1895 y 1896, el país logró otra hazaña: encabezó el ranking del PIB per cápita y ocupó el primer puesto de los países más prósperos, superando a las naciones europeas, a los Estados Unidos y a los pares de Oceanía, como Australia y Nueva Zelanda.

El dato económico surge de la última revisión del Proyecto Maddison, cuyo nombre se debe al historiador británico Angus Maddison, obsesionado por reconstruir las estadísticas previas a la década de 1960, trabajo que continuó la Universidad de Groningen tras su muerte en 2010.

El logro es quizás más nostálgico que en lo deportivo. En fútbol, aunque pasaron más de 30 años desde la última epopeya, pese al pobre desempeño en Rusia 2018, el país aún puede presumir de haber disputado las finales del Mundial de Brasil en 2014 y de la Copa América 2016 en Chile.

Por más que decepcione, Argentina es indudable sinónimo de protagonismo en lo futbolístico. Sin embargo, la situación no es equivalente en lo económico, aunque debe reconocerse que en ambas disciplinas hay un notable paralelo en lo que hace a la exportación de talentos individuales.

Los argentinos se destacan en el mundo como creadores de riqueza. Pero localmente, los resultados son diferentes.

Desde aquel logro de fines del siglo XIX, la población argentina creció casi 11 veces. Pero el PIB per cápita se multiplicó apenas por 2. En EE.UU. los habitantes se quintuplicaron, mientras que la creación de riqueza se multiplicó por 10. La situación se repite para todos los países que estaban detrás de Argentina en 1895.

Sin considerar las posibles asimetrías en materia de distribución del ingreso, y aceptando que el PIB per cápita es una medida de riqueza, en términos relativos  la productividad de cada argentino es hoy 20% de la que tenía un habitante en los últimos años del siglo XIX. Cada estadounidense crea el doble de riqueza y la comparación se eleva a un promedio de 6 veces para los casos de Alemania, Dinamarca o Suiza.

Algo salió mal. Como en Rusia, donde quedó demostrado que el fútbol es una metáfora del país.  

Podemos descollar en el mundo. ¿Pruebas? Lionel Messi, Emanuel Ginóbili. Marta Argerich. Daniel Barenboim. Borges, Milstein… Hay excepciones, claro, que destacan con su trabajo en el país, como, por caso, los científicos Gabriel Rabinovich y Carlos Balseiro.

Pero para evitar que en el futuro esos casos sean una rareza y puedan multiplicar su potencial localmente, quizás la solución pase por replantear y armonizar las reglas de funcionamiento de la sociedad. En lo político, en lo económico y en lo social.

 

País PBI per cápita (en dólares) Población (millones de habitantes) Var Pob/
  1895 2017 Var 17/95 1895 2017 Var 17/95 Var PBI pc
           
Argentina 5786 12440 2,2 4,1 44,5 10,9 0,2
EE.UU 5569 57638 10,3 69,9 327,1 4,7 2,2
Bélgica 5385 41271 7,7 6,4 11,4 1,8 4,3
Australia 5094 49755 9,8 3,5 24,9 7,1 1,4
Reino Unido 5068 40367 8,0 39,2 66,7 1,7 4,7
Nueva Zelanda 5034 39412 7,8 0,7 4,9 7,0 1,1
Suiza 4426 79887 18,0 3,1 8,6 2,8 6,5
Países Bajos 4158 45637 11,0 4,8 17,2 3,6 3,1
Alemania 4044 42161 10,4 50,4 83,7 1,7 6,3
Dinamarca 3902 53579 13,7 2,4 5,8 2,4 5,7
Elaboración propia con datos de Proyecto Maddison, Universidad de Groningen y la Fundación Libertad y Progreso