CERCA DE 800 PERSONAS PARTICIPARON DEL INICIO DE LA MEDIA PARTY, EL ENCUENTRO QUE QUIERE “REINICIAR EL PERIODISMO”

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Cerca de 800 personas llegadas de decenas de países participaron hoy en la Ciudad de Buenos Aires de la primera jornada de la Media Party, un encuentro de tres días que reúne a desarrolladores de software, periodistas, diseñadores y activistas en un espacio con charlas, exposiciones y talleres para trabajar juntos sobre la innovación en medios de comunicación.
Una serie de charlas matutinas dieron inicio a esta “conferencia productiva” -según la definen desde el colectivo Hacks Hackers, a cargo de la organización- que reunió, en la Ciudad Cultural Konex y por sexto año consecutivo, a la comunidad local de innovadores con los responsables de estrategias digitales y equipos interactivos de medios como The Washington Post, Vox Media o Conde Nast, entre muchos otros.
Entre las exposiciones de la mañana, el autodefinido “tecnologista cívico” Friedrich Lindenberg afirmó que el crimen organizado es trasnacional y la única forma en la que se los puede rastrear es cruzando las fronteras, creando redes y aplicando tecnología al periodismo de investigación.
“El crimen trabaja cruzando las fronteras. ¿Puede hacer lo mismo el periodismo?” se preguntó Lindenberg, llegado desde Berlín y uno de los responsables de la Occrp (Organized Crime and Corruption Reporting Project), y siguió: “¿Puede la tecnología ayudar a seguir la ruta del dinero?”
La afirmación quedó implícita cuando enumeró una serie de ejemplos de las investigaciones que lleva adelante la organización en la que trabaja.
Así, recordó que recientemente la Occrp descubrió un flujo de 2800 millones de dólares que salieron de Azerbaiyán hacia 3189 empresas en 84 países, y que parte de ese dinero terminó en las cuentas de tres políticos de la Unión Europea.
Aparentemente, señaló, esos fondos tenían como objetivo que se dejara de hablar sobre violaciones a los derechos humanos que suceden en ese país del Cáucaso.
“Al ver transacciones lo único que se ve es dinero que va de una cuenta a otra. Y surge la pregunta de cómo se le da sentido a eso”, reflexionó Lindenberg, y aseguró que “para estudiar esto lo que tenés que hacer es crear redes” y “contactar alguien de Azerbaiyán con alguien que puede interpretar los datos bancarios”.
Así trabaja la organización en la que participan 40 centros de investigación sin fines de lucro repartidas en Europa, África, Asia y Latinoamérica, explicó este periodista de datos, y explicó que el método utilizado consiste en “buscar, encontrar patrones y mapear”.
Por su parte, el director de la revista digital Anfibia, Cristian Alarcón, habló sobre el “periodismo carnal, que moleste a los poderes y conmueva a los lectores” con el que la publicación pasó en solo cinco años de ser una medio online de relatos a una plataforma con peso de académicos y coberturas para realidad virtual.
Desde una iniciática crónica sobre el caso del represor Muiña “buscamos cómo producir una crónica en tiempo real que siga manteniendo calidad”, señaló Alarcón, y sostuvo: “Asumimos que somos digitalmente culturales”.
Con solo 11 personas en el staff, personas que “se asumen como editores aunque sus tareas sean múltiples”, Anfibia logró instalar sus crónicas sobre los temas de actualidad y sumarles el análisis de representantes de la academia.
“Las redacciones ya no invierten en coberturas, no mandan a sus periodistas a buscar primicias, excepto los movileros de televisión. ¿Alguien leyó una crónica del huracán Irma desde Miami? No, lo vimos por televisión. O por las redes sociales”, analizó el periodista.
E indicó que ese espacio es el que aprovecha Anfibia: “Tratamos de convencer a nuestros autores que tienen que llegar a nuestros lectores con la potencia de la crónica pero con los tiempos del periodismo”.
“Siempre nos preguntamos cómo hacer para que una noticia rompa los techos de nuestra propia audiencia”, continuó Alarcón, y confió que una de las claves de eso reside en “una especie de pacto con los lectores”, en la creación de una comunidad en la que la audiencia “se siente parte”.
La revista presenta cambios permanentes, “todos los años”, afirmó el director: “Fuimos muy fotográficos y ahora no tanto”.
Esta experimentación es la que llevó a la publicación que comenzó como una revista de relatos a cubrir recientemente una marcha con cámaras 360, en alianza con la productora Ñoño, para crear una pieza de realidad virtual pero con la linealidad temporal rota que la literatura le da a la crónica.
Además de 16 talleres que seguían realizándose esta tarde, también tuvo lugar un feria en la que más de 45 proyectos de comunicación con base tecnológica fueron expuestos por sus creadores
Entre estos estuvo U-Report, un proyecto surgido del área de innovación de Unicef para encuestar adolescentes sobre temáticas que trabaja el organismo.
Se trata de una plataforma que realiza encuestas a través de redes sociales (en Argentina usa Facebook Messenger y Twitter) mediante un bot, que funciona dentro del chat.
“Buscamos preguntar sobre información que a les sea relevante. Por ejemplo, si preguntamos sobre embarazo adolescente, les damos información sobre dónde pueden conseguir preservativos gratis”, explicó a Télam su responsable. El sistema funciona en 37 países y cada oficina regional de Unicef define los temas sobre los que se encuesta.
Las actividades continuarán mañana en la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131) desde las 9, con inscripción gratuita en el sitio mediaparty.info.