Carrousel colorado. Al fútbol se juega en la cancha

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El Chapulín no tiene nada que ver con el título, por desgracia. En este caso, el colorado es de bronca, de vergüenza, de impotencia.

Lo que pasó este fin de semana fue impresentable. Una vez más. Otra vez nuestro fútbol nos duele. Otra vez nuestra sociedad nos duele. Otra vez nuestro país nos duele.

Podría hacer una análisis extenso de lo que pasó, pero prefiero concentrarme en explicar el porqué para mí el partido se tiene que jugar, pero porqué entiendo también a quienes quieren pedir los puntos y no jugarlo.

En el 2015, cuando se suspendió el partido por el incidente del gas pimienta, yo pregonaba que se tenían que poner de acuerdo y completar los segundos 45 minutos. Sin público si cabía una sanción. En cancha neutral en todo caso. Pero debía jugarse. Y mi razonamiento era el siguiente: si ante un incidente de seguridad grave, se suspende el partido y al club que lo sufre le sacan los puntos y lo eliminan, queda la mesa servida para que un inadaptado, pago o sólo de  malintencionado, se infiltre, haga quilombo, y perjudique al club contrario. Es fácil quedar preso de los violentos y de las mafias más o menos organizadas. Es sabido que meter un artefacto explosivo, o algo por el estilo, en un estadio, es muy posible. Luego solo es cuestión de poner en riesgo o lastimar a alguien, y listo. Por otro lado, ese día en la Bombonera había 1500 policías y ninguno controlaba la manga visitante…. Sospechoso.

En ese momento, los dirigentes de River decidieron invocar algunos artículos que les daban lugar al reclamo, pidieron los puntos, y a Boca lo sacaron de la Copa. Y honestamente, vi a 5 hinchas de River (como mucho), decir que no estaban de acuerdo, y a millones festejar la Copa que ganaron luego (con toda autoridad luego de pasar al xeneise, vale la pena destacar).

Lo de ahora, si bien no es igual, ya que la agresión no fue adentro del estadio, sino en las adyacencias, es muy similar en el sentido de que a Boca lo asisten los mismos artículos en el reclamo. No es un detalle que la agresión comenzó a 5 cuadras de la cancha pero continuó hasta casi el mismísimo Monumental ( hay videos que lo atestiguan según dicen ).

Del mismo modo que yo pensaba que los partidos se definen en la cancha cuando nos tocó sufrir a los violentos a nosotros, pienso que esta final la quiero jugar sí o sí. Sino los violentos se salieron con la suya: me cortas el negocio, te hago perder la final. O hasta se podría especular que lo hacen violentos en nombre de Boca buscando sacar ventaja y ganar en el escritorio antes de arriesgar en la cancha. En este caso claramente no eran hinchas de Boca pero no faltan especulaciones en ese sentido.

Pero hete aquí que veo a los mismos millones de hinchas de River que festejaron largamente ese triunfo forjado en un escritoriazo, rasgarse las vestiduras ante el reclamo de puntos que hizo Boca. Hablan del miedo, de la cobardía, etc etc etc. Hay doble moral. La misma doble moral que muestran los dirigentes de River que ahora quieren jugar sí o sí cuando hace 3 años salieron corriendo a pedir los puntos. No sean hipócritas muchachos.

Yo, como algunas pocas excepciones, sigo pensando lo mismo. Los partidos no se reclaman. Se juegan. Es el mejor modo de festejar lícitamente y de no hacerle el caldo gordo a los mafiosos. Se juegan si es necesario, en cancha neutral y sin público, pero se juegan.

Ahora, detenerse en los detalles de si a una cuadra o a tres cuadras es pretender justificar el cambio de standard ético. Los artículos de Conmebol son claros. No coincido, pero son claros.

Por supuesto que la fuerza de seguridad a cargo del operativo también debe dar las explicaciones del caso, y los responsables deben enfrentar las consecuencias.

Para mí los clubes deberían ser responsables de la seguridad adentro de sus estadios, y la policía hasta el ingreso a los mismos. Pero no es lo que dicen los reglamentos hoy.

Yo quiero jugar, pero si Conmebol le diera los puntos a Boca, no estaría haciendo nada más que fallar de un modo parecido al que falló hace 3 años, mal que les pese a los reyes de la doble moral.

Quienes en aquel momento condenaron el fallo (sean hinchas del club que sean), tienen derecho al pataleo. El resto, chitos y a la cucha.

De todos modos, esto no termina más, hasta que desde la política toda, se tome la decisión de sacar de circulación a estas lacras. Por poner un ejemplo, hablan de combatir a los narcos, pero no a estos delincuentes que en muchos casos hacen de “fuerza de choque” de la misma política. Somos una sociedad enferma, y el fútbol es sólo una gran síntesis de todos nuestros males. No me digan que todo un estado, no puede terminar con los barras. Pregúntenle a Inglaterra y a sus hooligans.

Como bien dice una meme que en este caso no es graciosa pero que es bien real: “teníamos la oportunidad de mostrar al mundo lo que somos, y salió a la perfección”.

Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio, dice una canción de Serrat. No nos quedemos de brazos cruzados. No nos resignemos.

Esto es todo por hoy. Hasta la próxima