Cambiar la regla de movilidad no resuelve el desorden previsional

El gasto previsional crece sostenidamente debido al envejecimiento y a las malas políticas previsionales. Los cambios en la regla de movilidad no solucionan este problema. Lo que hace falta es un ordenamiento integral de las reglas previsionales para darle al sistema sustentabilidad con mayor equidad.

El Congreso nacional se apresta a sancionar una nueva ley de movilidad previsional. De la actual regla –suspendida– que establece que los ajustes en los haberes previsionales serán en un 70% inflación y 30% salarios, se propone volver a la fórmula anterior que ajustaba 50% según salarios y 50% según recursos tributarios de la ANSES con un tope de aumento de los recursos totales más un 3%. Si esto es mejor o peor para los jubilados dependerá de si los recursos totales de ANSES suben por encima o por debajo de la inflación.

Sorprende que la fórmula que se quiere restablecer fue modificada por el anterior gobierno porque consideraba que imponía aumentos del gasto previsional que no eran tolerables para las finanzas públicas. De aquí es que se pasó a la fórmula basada fundamentalmente en la inflación. Ahora, con el argumento de darle sustentabilidad al sistema se vuelve, previo haber pasado un año con ajustes definidos discrecionalmente, a la vieja fórmula que se cambió porque era no sustentable.

¿Puede la regla de movilidad garantizar la sustentabilidad del sistema? Para responder esta pregunta sirve analizar la evolución del gasto previsional nacional. Según datos del Ministerio de Economía se observa que:

· En la década de los ’90 el gasto previsional nacional era de 7,3% del PBI.

· Entre los años 2002 y el 2008, en un marco de alta inflación y sin regla de movilidad, el gasto previsional nacional bajó a 5,0% del PBI.

· Entre los años 2009 y el 2019, también con alta inflación pero con regla de movilidad el gasto previsional promedio fue de 8,0% llegando al 9,0% en el 2019.

(Fuente: IDESA)