La Universidad Siglo 21 actualizó su “Índice de Bienestar Emocional y Estrés en los Trabajadores Argentinos” en el marco de la pandemia de COVID-19. La institución, mediante su Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales, identificó que los porteños son quienes registran mayores niveles de estrés crónico. Además, las personas más afectadas son mujeres en el rango etario comprendido entre 41 y 51 años. En contraparte, los menos perjudicados fueron quienes pudieron continuar con su actividad laboral en un horario flexible.

El Burnout aumentó un 5% en los primeros cuatro meses del año. Síntomas de este síndrome El síndrome de burnout se caracteriza por dos síntomas: altos niveles de agotamiento y de cinismo. Al evaluar el primero, el 48% indica que “siempre o casi siempre” le resulta difícil relajarse luego de una jornada laboral. Al 36% cada vez le cuesta más comenzar a trabajar y el 38% se encuentra tan cansado que no puede dedicarse a otras cosas después de finalizar su jornada.

Además del agotamiento, el estrés crónico genera el mencionado “cinismo” frente a las tareas laborales, un estado psicológico caracterizado por una falta de interés e identificación con su actividad. De esta manera, el 26% se siente menos involucrado, el 27% duda que contribuya en algo interesante y el 21% siente que ha perdido interés. La emergencia sanitaria impactó en el 73% de los trabajadores de Argentina, ya sea por la reducción de horas, la imposibilidad de ejercer la actividad laboral o el cambio de sus rutinas mediante la adopción del teletrabajo, en el mejor de los casos.

Tanto es así que el 37% de la base analizada no está trabajando como consecuencia del confinamiento. Por otra parte, el 47% de los trabajadores no vieron disminuidos sus ingresos, el 29% tuvo una reducción de entre el 20% y 60% y, para el 21%, la disminución promedio fue del 80%. En relación a esto, el 44% señala que su sueldo no le alcanza para satisfacer sus necesidades de vida.

Síntomas de este síndrome

El síndrome de burnout se caracteriza por dos síntomas: altos niveles de agotamiento y de cinismo. Al evaluar el primero, el 48% indica que “siempre o casi siempre” le resulta difícil relajarse luego de una jornada laboral. Al 36% cada vez le cuesta más comenzar a trabajar y el 38% se encuentra tan cansado que no puede dedicarse a otras cosas después de finalizar su jornada. Además del agotamiento, el estrés crónico genera el mencionado “cinismo” frente a las tareas laborales, un estado psicológico caracterizado por una falta de interés e identificación con su actividad. De esta manera, el 26% se siente menos involucrado, el 27% duda que contribuya en algo interesante y el 21% siente que ha perdido interés.