AUTORIDADES ELECTORALES PRESENTARON EL SOFTWARE BIOMÉTRICO QUE SE UTILIZARÁ EN LAS PASO DE SEIS PROVINCIAS

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La Cámara Nacional Electoral (CNE) presentó hoy la prueba piloto de un sistema de identificación biométrica de electores que se aplicará, por primera vez, en seis provincias del norte argentino a través del registro y comparación de huellas dactilares, sistema que expertos en seguridad informática cuestionaron por la poca información sobre las medidas de custodia y la utilidad de la iniciativa.
Durante una conferencia de prensa realizada en las sede del órgano judicial, se presentó el dispositivo provisto por la empresa Smartmatic que se distribuirá en 1052 mesas y que llevará en su memoria las huellas digitales de 362.460 electores de Chaco, Corrientes, Jujuy, Formosa, Salta y Misiones.
La terminal -que posee un lector de dígitos pulgares en un extremo y una pantalla similar a un smartphone donde se muestran los datos del votante y otras instrucciones para el presidente de mesa- corre con sistema operativo Android, y según afirma la justicia electoral “no va a estar conectado a ninguna red y tiene inhabilitados todos los puertos” para evitar filtraciones, adulteraciones o robos.
“Tiene bloqueadas todas las conexiones y puertos de acceso de tipo wi-fi, bluetooth, utilización de tarjetas SIN y conector de audio. El puerto mini-USB solo está habilitado para la alimentación eléctrica”, destacaron las autoridades electorales.
En la conferencia, los especialistas de la CNE afirmaron que los equipos y el software tienen diversos tipos de tecnología de cifrado, aunque evitaron dar explicaciones técnicas concretas respecto de los métodos de resguardo de la información.
Consultados acerca de la empresa que ganó la licitación y que hace pocas hora reconoció que sus sistemas habían sido adulterados en las recientes elecciones constituyentes venezolanas, el presidente de la CNE, Santiago Corcuera, dijo que la relación argentina con Smartmatic “es totalmente distinta” a la que se estableció con el gobierno bolivariano.
“Aquí la empresa provee una tecnología que va a ser utilizada por la justicia electoral, que fue inseminada por la justicia electoral, cuyos certificados de seguridad han sido puestos por la justicia electoral. No es la empresa la que hace ese trabajo como lo hace en Venezuela”, explicó el secretario de la Cámara, Sebastián Schimmel.
La posibilidad de que suceda lo mismo fue descartada por otro de los integrantes de la CNE, Alberto Dalla Via, quien sin dar más precisiones disparó: “No somos el Consejo Nacional Electoral venezolano”.
Diversos técnicos presentes en la reunión de prensa y otros consultados por Télam pusieron reparos sobre la prueba de identificación biométrica electoral.
Si bien no se dieron detalles sobre la versión de Android que sirve de soporte para el sistema, el especialista en informática Ivan Arce recordó que, por ejemplo, la “4.4 tiene 299 vulnerabilidades conocidas desde agosto de 2015”.
Por su parte, el analista Javier Smaldone puso el foco sobre el robo de la información: “Supongamos que los datos no se pueden robar en el momento a través de una red porque no están habilitados los puertos, algo que aun no está demostrado. ¿Qué pasa si alguien se roba una de estas máquinas? Se lleva consigo las huellas de 300.000 argentinos”.
Smartmatic ganó la licitación pública para este desarrollo por un monto cercano a 25 millones de pesos que, si se divide por los casi 1200 aparatos, el software y el entrenamiento recibido, arroja un costo superior a los 20.000 pesos por unidad.
Smaldone aseveró que “a través de un sitio de compras on line se puede conseguir la misma tecnología por 360 dólares más gasto de envío cada unidad, algo así como 6.500 pesos”.
El ex director Nacional Electoral y actual consultor del Correo Argentino para actos electorales , Alejandro Tulio, señaló que se trata de “una buena iniciativa a una modernización progresiva” que servirá para estimar “de qué calidad son las muestras dactilares que posee el Registro Nacional de las Personas y que sirven de base para esta prueba”.
“Vamos a saber si es necesario hacer nuevas capturas de las huellas, porque ese padrón nunca ha sido sometido a este tipo de exigencias”, agregó.
La CNE aseguró que al ser un sistema de identificación de electores no es posible que se conozca el sufragio de cada persona y reconoció que “no servirá” para detectar el voto de extranjeros que pudieran haber conseguido un DNI de manera ilegítima.
Además aclaró que en esta prueba “no se impugnará el voto a quién no sea reconocido por el dispositivo” pero explicitó que “en esos casos, se guardará la huella para determinar qué fue lo que falló en la prueba”.