ARGENTINA BUSCARÁ ROMPER CON EL MONOPOLIO REGIONAL DE BRASIL EN EL MERCADO DE FUTUROS DE GANADO

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El mercado argentino relacionado con el sector cárnico buscará romper con el monopolio regional de Brasil en contratos de futuro de ganado vivo, introduciendo en el país este instrumento financiero, que en realidad es un viejo pedido del sector y que el principal socio comercial del Mercosur ya posee desde hace ya 37 años.
Mientras que en la Argentina preparan los motores para ponerlo en marcha, ya que se lanzará en el país el próximo 15 de agosto de la mano de la interconexión simultánea de lo mercados Matba y Rofex, en Brasil se negocian futuros de carne desde 1980.
Los futuros de “Boi Gordo” listados en BM&FBovespa, se encuentran entre los derivados de commodities más negociados.
Es una paradoja que el sector económico más antiguo y característico del país no tenga aún su mercado de futuros, como sucede con la comercialización del dólar a término, aunque hubo intentos en la década de 1990, previos a la convertibilidad, que no prosperaron.
La realidad macroeconómica y el contexto ganadero fueron posponiendo hasta hoy la introducción de esa herramienta, útil para toda la cadena de valor para la cobertura de los negocios de los productores, invernaderos, frigoríficos, feedloots.
Ahora, con la eliminación de restricciones al mercado de exportaciones, tipo de cambio flotante y cierta estabilidad macroeconómica, los futuros tienen razón de existir, y es por eso que el Rofex y el Matba se unieron para lanzar, en la semana de la carne, el nuevo instrumento que comenzará a regir en 2 semanas.
Las expectativas sobre el volumen que podrá tener este mercado en el país son prometedoras por la necesidad local de contar con un instrumento financiero que permita cubrir los vaivenes del ciclo ganadero, en una primera instancia y, luego, para dar lugar a inversores y especuladores que buscan oportunidades rentables.
En los Estados Unidos se faenan 32 millones de cabezas pero en el mercado de Chicago se opera un volumen en dólares equivalente a 550 millones de cabezas, unas 17 veces más que el tamaño del mercado físico del cual se crea el futuro.
El mercado en EEUU está consolidado hace décadas; abrió sus puertas en 1964.
En comparación, el tamaño la faena anual de animales en la Argentina se reduce a la cifra de 12 millones de cabezas en total, si bien es un mercado de importante volumen.
Los bienes físicos elegidos de los que se valdrá el derivado financiero argentino (técnicamente el activo subyacente sobre el cual cobrará valor el contrato futuro) son el kilo vivo del novillo en pie, y el kilo vivo del ternero medido por el índice Rosgan, ambos de gran volumen local.
El presidente del Rofex, Andrés Ponte, explicó a Télam que “para ayudar a generar volumen e incentivar la concreción de los contratos los mercados Rofex y Mabta bonificarán la tasa de registro durante los primeros tres meses de operatoria”. Luego, el valor de la tasa será como cualquier contrato futuro.
En la presentación efectuada en la Sociedad Rural en la Semana de la Carne, el subsecretario de Mercados del Ministerio de Agroindustria Jesús Silveyra, le pidió al Rofex y al Matba “un costo razonable” de la tasa.
Los directivos -también se encontraba allí Marcos Hermansson, presidente del MATba- deslizaron que no será más que lo que se cobra en otro mercado futuro. Por ejemplo en mercado de futuros del dólar, la tasa es menos del 1%.
Consultado por los plazos, Ponte no se animó a aventurar la duración de los contratos que podrá tener en la Argentina. “Eso lo va a definir el mismo mercado, en base a las expectativas” del mercado y de la macroeconomía argentina, expresó, y agregó: “la ganadería necesita extender los plazos de cobertura y esta es una herramienta en ese sentido”.
A modo de ejemplo, en los Estados Unidos un productor puede cubrirse hoy asegurando la relación de compra-venta de aquí hasta hasta mayo 2018, asumiendo que en el proceso de producción existe una duración del ciclo engorde de 5 a 6 meses.
El ciclo ganadero completo con engorde en la Argentina puede durar hasta dos años dicen los expertos; habrá que ver si los contratos alcanzarán esta extensión.