ABRIÓ SUS PUERTAS EN BUENOS AIRES EKOPARTY, LA CUMBRE HACKER MÁS IMPORTANTE DE LA REGIÓN

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La Ciudad de Buenos Aires se convirtió desde hoy en sede de la cumbre hacker más importante de la región con el comienzo de Ekoparty, la conferencia de seguridad informática que durante tres días reunirá a 2.500 personas con los más destacados investigadores del mundo, en una serie de charlas y talleres sobre voto electrónico, hackeo de autos y robots, mecanismos de espionaje y fallas en criptomonedas.
Leyendas como “Hack different”, “I want to bit free”, “Hackers got talent”, “Liberen a Wi-fi” estaban impresas en las calcomanías de uno de los puestos habilitados en Ciudad Cultural Konex, el espacio que a las 9 abrió sus puertas para inaugurar una nueva edición de esta conferencia que se desarrolla desde hace 13 años en forma ininterrumpida.
“En los últimos años, muchas personas de América Latina están viniendo a Argentina para este evento y es algo que nos pone muy contentos porque nos posiciona como referentes en el área de la seguridad informática”, destacó Federico Kirschbaum, uno de los organizadores de Ekoparty, en diálogo con Télam.
“El enfoque de este año lo venimos llevando hace un tiempo y es sobre el voto electrónico”, indicó, y agregó que el eslogan de la conferencia fue elegido por el público y resultó: “esto no es una conferencia, es una impresora”.
La mención hace referencia “a una manera en la que se trataba a la máquina de voto electrónico, sobre la que se decía que no era una computadora, sino una impresora”, sostuvo el organizador.
“En estos últimos tiempos entendemos que hay gente que está a favor y en contra; y nosotros desde una aproximación científica intentamos contar cuáles son las problemáticas y dar un conocimiento de causa a quienes no saben de tecnología. Obviamente, es nuestro granito de arena como ciudadanos y especialistas en el tema”, continuó el organizador.
En este punto, contó que durante las tres jornadas habrá actividades destinadas “a encontrar fallas en el código que fue filtrado de la elección de (la provincia de) Salta, que fue verificado que era el código original, para que los asistentes vean cuáles son las problemáticas”.
“Creemos que es nuestro deber que la comunidad participe de lo que es la democracia”, resumió.
Sobre la misma temática, el investigador brasilero Diego Aranha es uno de los oradores para dar cuenta de la experiencia en las máquinas de votar de su país.
“Trabajo como profesor asistente en la Universidad de Campinas y coordiné el primer equipo que buscó, detectó y exploró vulnerabilidades en el sistema de votación de Brasil. Esto fue en 2012, durante un evento de ‘hacking challenge'”, comentó Aranha en diálogo con Télam.
Al respecto, indicó que solo tuvieron “unas pocas horas para inspeccionar el código fuente del sistema (compuesto por decenas de millones de líneas de código)”, por lo cual solo pudieron “inspeccionar una parte que implementó el mecanismo de seguridad”.
“Encontramos profundas vulnerabilidades en el diseño de la implementación de este mecanismo. Por ejemplo, hallamos vulnerabilidades en el mecanismo para proteger el carácter secreto del voto”, alertó.
Sobre su percepción respecto de la situación del voto electrónico en Argentina, el especialista brasilero afirmó que está atento el debate y consideró “que hay una comunidad (de seguridad informática) muy activa para intentar explicar a la población cómo funciona”.
Con relación a las otras charlas, Kirschbaum destacó que en cantidad hay muchas más que el año pasado y lo que las une es cómo la tecnología forma parte de nuestro día a día en todo lo que nos rodea.
“Por ejemplo, tenemos el caso de las máquinas de venta, como cuando vos vas y comprás un café o vas al supermercado y pasás la tarjeta de crédito. Ese cajero es una computadora, por lo cual tiene problemas”, afirmó.
Esta charla será brindada por el ruso Dmitry Chastuhin, quien “encontró una falla que le permite no solo obtener el número de la tarjeta de crédito y el código de seguridad de la persona que está comprando”, continuó Kirschbaum, sino también pudo lograr “modificar el valor del producto que uno va a comprar”.
“De un producto que sale 1.000 pesos, alguien podría sacarle un cero para que valga cien. Como el cajero confía en esa computadora, va a pasar el producto por el lector de código de barras y el precio le va a dar es mucho menor”, explicó.