Hace ya más de un año, a través del Consejo Federal, los ministros provinciales acordaron avanzar en un plan de educación digital: programación y robótica se convirtieron en asignaturas obligatorias en las escuelas. Previendo las dificultades de aplicarlas, se brindó a los colegios un plazo de dos años para definir cómo hacerlo: si incorporarlas como materias individuales o de forma transversal a la currícula. Ese plazo vence en 2020 y, si bien ya hay resultados positivos a la vista, la norma está lejos de aplicarse a lo largo y a lo ancho del país.

¿Por qué aprender programación? 

Aprender programación no solo es importante para tener nociones de computación o motivar a los chicos para que elijan carreras universitarias afines, también es fundamental para que crezca el alfabetismo digital entre los jóvenes, una herramienta clave para el desarrollo de cualquier actividad hoy en día y fundamental en los trabajos del futuro.

Además del conocimiento técnico, es importante que los chicos entiendan que somos nosotros quienes damos las órdenes, y que las máquinas solamente las ejecutan. Se busca que las nuevas generaciones puedan participar en el mundo digital de manera segura y responsable, siendo conscientes de sus derechos, obligaciones y posibilidades.

También es importante incentivar el estudio de carreras relacionadas. El desarrollo de software es una de las ramas que más crece en materia de empleo: hay cada vez más puestos de trabajo en el rubro, pero la mayoría de los adolescentes no tiene ningún conocimiento en el tema, por lo que tampoco eligen carreras afines.

Resultados a la vista

Sin dudas, llevar la programación a todos los niveles educativos de la Argentina representa un enorme desafío, pero hay herramientas que lo hacen más accesible. Mumuki es un proyecto argentino que sigue los mismos objetivos de la ley. Para lograrlo, sus fundadores desarrollaron una plataforma virtual para enseñar programación en los distintos niveles, con más de 2.000 ejercicios interactivos de corrección automática, que ya fue utilizada por más de 10.000 alumnos en aulas argentinas y del exterior. Además, brindan capacitaciones docentes, asesoramiento pedagógico y un aula virtual para facilitar la tarea en las escuelas.

La Plataforma Mumuki es utilizada por colegios de provincias que ya están aplicando la ley, como San Luis y Mendoza. En la primera, más de 4.500 estudiantes de primaria y secundaria aprendieron programación. Además, se capacitó a miles de adultos para facilitar su inserción laboral y 135 docentes fueron certificados para enseñar a través de la plataforma. En esa provincia acaba de construirse la primera maqueta programable del mundo: la Maqueta Programable San Luis 4.0 es una herramienta que se sumará para la enseñanza de programación. 

En Mendoza llevaron adelante el plan Mendogrammers que tiene como objetivo que 10.000 niños y niñas de escuelas de toda la provincia tengan acceso a contenido sobre los fundamentos de la programación. El polo tecnológico de esa provincia fue ganador de los Premios Sadosky, que entrega la Cámara de la Industria Argentina del Software (Cessi), en la categoría Institucional. Se trata de un reconocimiento a la experiencia público-privada vinculada a la industria del conocimiento. Dentro de las propuestas postuladas, el Polo TIC Mendoza se destacó con el programa Mendoza TEC, que forma programadores a través de cursos y talleres dictados por distintas instituciones la provincia. 

Agustín Pina, Director Ejecutivo de Mumuki, contó: “Durante 2019 formamos más de 1000 docentes en programación, en una capacitación tanto tecnológica como pedagógica, para que puedan llevar esta disciplina a las aulas, y los resultados no dejan de sorprendernos. Usando la Plataforma Mumuki y acompañándola con actividades desenchufadas, los docentes están enseñando a sus estudiantes las habilidades fundamentales del Pensamiento Computacional, desde distintas materias”.

“La formación les da confianza a los docentes para trabajar estos contenidos en el aula. La plataforma, por su parte, presenta una secuencia didáctica en línea con los contenidos propuestos por la Resolución, por lo que sirve de soporte para los docentes, mientras que los ejercicios interactivos atrapan la atención de los chicos, que aprenden resolviendo problemas de manera lúdica”, concluyó.